Trayecto entre Bodoquena y Corumbá, y uno de tantos pensamientos que vienen a tu mente mientras Margarita gana más kilómetros.

Perigo Ponte com defeito … No te deja buen cuerpo ese tipo de carteles

 Salva al volante, hace una pregunta en alto, “oye Carol, que animal que ya viste te pareció más increíble hasta ahora? uno que te impactara, maravillara o que más te gustó “ – Una de esas preguntas aleatorios que se te pasan por la cabeza después de horas en la carretera. Aunque pensándolo bien, no era tan aleatoria, porque pocas horas antes salimos de Bodoquena, Mato Grosso do Sul, Brasil, en dirección al Pantanal Brasileño.

 Un día antes el Hotel Passo do Lontra, situado en la Estrada Parque Pantaneira  a 8km de la BR-262, aceptó nuestra propuesta, y nos invitó a pasar dos días en el hotel, y hacer algunos paseos en la zona. Sabíamos que íbamos a ver mucha vida salvaje por el lugar.

Hotel Passo do Lontra desde las alturas. Pantanal brasileño

 Volviendo a la pregunta, Carol se lo pensó un poco y respondió la Manta Raya. Vimos varias mientras hacíamos snorkel en el Parque Nacional de Komodo, en Indonesia. En su mente, seríamos el desayuno de esos “monstruos”, pero al final fue un encuentro mágico, con varias mantas nadando a nuestro alrededor y muy cerca nuestra. Obvio, no son monstruos, son animalitos inofensivos, aun así, Carol se agarró a mi de tal manera que casi me ahoga. Para mi, Salva, estaba dudando, pero me decidí por el Dragón de Komodo, también en el mismo parque nacional. Porque es una criatura única y mística, que te recuerda a esos dinosaurios de Jurasic Park, su tamaño realmente impresiona.

 Pero los dos cambiamos de opinión dos días después, cuando tuvimos la oportunidad de ver a esos felinos, adorados como dioses por antiguas civilizaciones, que rugieron al paso del camión de la expedición nocturna del Hotel Passo da Lontra, bien dirigidos por el bueno de Robert, uno de los guías del Hotel. Lo estábamos viendo, era el mayor felino de América, EL JAGUAR (Brasil: ONÇA PINTADA).

 Estaba a unos 10-12 metros, vimos algo moviéndose, agitando los arbustos y ruidos de ramas secas que se partían. El guía apuntó con el dedo, “Ahí, es un macho enorme, mira la cabeza”, nos quedamos petrificados, la tensión era enorme, preparé la cámara, pero todo fue muy rápido, el jaguar se escondió entre la maleza. Ya no conseguíamos verlo, quedamos un rato en silencio hasta que el guía soltó la noticia bomba, “No está solo, son dos, son una pareja”. Esperamos un poco más en silencio, con los ojos puesto donde vimos al jaguar por última vez, pero no apareció más.

 El guía tenía un plan, continuamos con el camión, giramos a la derecha en la entrada de una hacienda y esperamos, el guía empezó a imitar un ruido de jaguar (fue el momento cómico de la noche). A los pocos minutos, dimos media vuelta y volvimos hacía el mismo lugar que lo encontramos, fuimos despacio hasta llegar al mismo punto. Cuando nos estábamos acercando, volvimos a escuchar un rugido, miramos atentamente hacia la derecha, y pasando unos segundos los vimos, el macho se podía ver casi completamente, era enorme, de más de 100 KG de peso. A su lado había una hembra, menor, que se fue inmediatamente a la maleza, escapando de nosotros. EL macho se quedó, parece que se creció mientras nos miraba, soltó otro rugido y entro entre la vegetación. Fue todo tan rápido e increíble que el dedo no respondió para hacer click, sin fotos de nuevo.

 Robert no nos iba a dejar irnos para casa sin una foto del jaguar. Pusimos rumbo de vuelta al hotel, para dar tiempo a los jaguares para calmarse, pero apenas habíamos recorrido unos metros, el guía apuntó hacia atrás con la linterna, y 4 ojos brillaron en la oscuridad. Los jaguares habían salido al camino! Curiosos, se quedaron parados en el medio de la carretera, viendo como el camión se alejaba. El conductor frenó  y empezó a dar marcha atrás lentamente. Los jaguares entraron de nuevo entre la vegetación. Cuando llegamos de nuevo al punto de encuentro, el macho volvió a rugir. Allí estaban los dos, al descubierto, cerca de la carretera de tierra, de nuevo a unos 10-12 metros de distancia. Con la cámara preparada, y después de unos segundos admirando a los grande felinos, empecé a sacar fotos sin parar. De todas las fotos solo una valió la pena, esa que os mostramos, quizás debido a la emoción del momento, quizás nuestro equipamiento no sea el mejor para fotografías nocturnas, o quizás que aun tengo mucho que mejorar jejeje

Jaguar macho, la mejor foto que conseguimos jejeje

 Una experiencia increíble más para nuestra expedição, recordaremos este encuentro como uno de los mas emocionantes.

Más Información:

Hotel Passo do Lontra

http://www.passodolontra.com.br/

https://www.facebook.com/PassoDoLontraParqueHotel

https://www.instagram.com/passodolontra_parquehotel/

Jaguar

https://es.wikipedia.org/wiki/Panthera_onca

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